Los pueblos más bonitos de Zamora

Hay provincias que se recorren con prisa y otras que piden que bajes el ritmo. Zamora es de las segundas. Aquí el paisaje cambia sin avisar: pasas de la piedra dorada de un pueblo medieval a un cañón por el que el Duero se abre paso, y de ahí a un lago glaciar rodeado de robles. No hace falta hacer muchos kilómetros para tener la sensación de haber viajado a varios sitios distintos.

Si estás pensando en escaparte unos días, o simplemente quieres saber qué ver cerca de Zamora sin que se te haga eterno el trayecto, esta guía va al grano. Te contamos cuáles son los pueblos con más encanto de Zamora, qué merece la pena en cada uno y cómo montar la ruta para no acabar dando vueltas.

¿Cuáles son los 5 pueblos más bonitos de Zamora?

Si tuviéramos que quedarnos con cinco, serían estos. Cada uno tiene su carácter, y juntos resumen bastante bien de qué va esta tierra.

Puebla de Sanabria

Es, para muchos, el pueblo más bonito de Zamora, y cuesta llevarles la contraria. Está encaramado en un cerro, con las casas de piedra y pizarra apiñadas alrededor del castillo de los Condes de Benavente, una fortaleza del siglo XV que se conserva en un estado envidiable. Pasear por sus calles empedradas es una de esas cosas que se hacen despacio, sin mirar el reloj.

Súmale la iglesia de Santa María del Azogue, de origen románico, y que a un paso tienes el Lago de Sanabria, el mayor lago glaciar de la Península. Si aprietan las ganas y el tiempo acompaña, un baño o un paseo por la orilla cierran el día perfecto.

Fermoselle

Lo llaman el balcón de los Arribes del Duero, y en cuanto te asomas a uno de sus miradores entiendes por qué. Fermoselle está encajonado entre los ríos Tormes y Duero, en pleno Parque Natural de los Arribes del Duero, ese paisaje de cañones abruptos que a la gente le sorprende que exista en el interior de Castilla.

El pueblo es un laberinto de callejuelas empedradas y casas de piedra, con un detalle que enamora a cualquiera al que le guste el vino: sus bodegas subterráneas excavadas en la roca. Merecen una visita los restos del Castillo de Doña Urraca y el Convento de San Francisco, donde está la Casa del Parque Natural.

Toro

Toro se ve desde lejos, plantado sobre un promontorio junto al Duero. Su gran seña de identidad es la Colegiata de Santa María la Mayor, una joya del románico cuyo Pórtico de la Majestad todavía conserva restos de la policromía original: colores de hace ochocientos años que aguantan el tipo. Cerca queda el Alcázar y una red de bodegas que explican por qué esta tierra da los vinos que da.

Toro es, además, el mejor campamento base para la ruta. Está en pleno corazón de la provincia y desde aquí sales cómodo hacia casi cualquier rincón. De eso hablamos un poco más abajo.

Granja de Moreruela

Aquí el protagonista es el Monasterio de Santa María de Moreruela, uno de los primeros monasterios cistercienses de la Península. Hoy está en ruinas, y precisamente eso es lo que lo hace especial: su cabecera abierta al cielo, con los arcos recortándose contra la luz, tiene una fuerza que ninguna reconstrucción igualaría. Es una parada breve pero de las que se quedan grabadas.

Benavente

Cierra la lista Benavente, un pueblo con pasado señorial que conserva el Torreón del Caracol, lo que queda del antiguo castillo-palacio de los Condes de Benavente, hoy convertido en Parador. Es una buena puerta de entrada al norte de la provincia y un sitio agradable para hacer noche o parar a comer si vienes de camino a Sanabria.

Otros pueblos con encanto en Zamora que debes conocer

La provincia da para mucho más de cinco. Si tienes días de sobra, estos pueblos con encanto de Zamora merecen un hueco:

  • Villalpando: con sus restos de muralla y sus puertas medievales, plena Tierra de Campos.
  • Fuentesaúco: famoso por sus garbanzos con Indicación Geográfica Protegida (sí, aquí un garbanzo es motivo de orgullo local, y con razón).
  • Galende y el Lago de Sanabria: un pequeño núcleo de casas de piedra y tejados de pizarra que se funden con la montaña, ideal como base para el parque natural.
  • Alcañices: en plena frontera con Portugal, cabecera de la comarca de Aliste y punto de partida para descubrir un rincón poco transitado.

Qué ver en Zamora más allá de sus pueblos

Reservar un día para la capital vale la pena. Zamora concentra el mayor conjunto de arte románico urbano de Europa: más de una veintena de iglesias que se recorren caminando, con la Catedral y su cúpula de escamas como broche. En Semana Santa la ciudad se transforma, pero el resto del año se disfruta tranquila, sin agobios.

Y luego está lo natural: los ya mencionados Arribes del Duero, donde se pueden hacer rutas en barco o en kayak por los cañones del río, y el Lago de Sanabria, con senderos para todos los niveles. Naturaleza y patrimonio a un paso, que es lo que hace del turismo rural en Zamora algo tan cómodo.

Cómo organizar la ruta: distancias desde Toro

Poniendo Toro como punto de partida, la logística cuadra bastante bien:

  • Toro → Zamora capital: unos 35 km (media hora larga).
  • Toro → Fermoselle: unos 90 km, hacia el suroeste, ya en los Arribes.
  • Toro → Granja de Moreruela: unos 70 km, camino del norte.
  • Toro → Benavente: unos 80 km.
  • Toro → Puebla de Sanabria (y el Lago): unos 145 km, la etapa más larga; mejor dedicarle un día entero.

El plan que mejor funciona: dos o tres noches como base, un día para los Arribes (Fermoselle) y otro para Sanabria, dejando media jornada para la capital y sus alrededores. Sin carreras.

Duerme en el centro de la ruta: Castillo de Monte la Reina

Después de un día de piedra, río y kilómetros, apetece un sitio donde de verdad se descanse. En Monte la Reina, a las afueras de Toro, hay un castillo neogótico del siglo XIX, rehabilitado hoy como Posada Real. Los torreones se han convertido en los baños de las habitaciones, la sala central de arriba es una biblioteca para perderse un rato, y cada habitación lleva el nombre de una variedad de uva.

Alrededor, la Vega del Duero y el viñedo. Amanecer con esa luz sobre las cepas, con el silencio de la dehesa de fondo, es la clase de despertar que no se olvida. Y estás en el sitio: Toro a un paso, los Arribes y Sanabria al alcance, y por si no fuera suficiente, nuestra bodega; Monte la Reina, para culminar el viaje con una cata en la que disfrutar lo que da esta tierra sin tener que conducir después.

Si buscas dónde dormir en el corazón de la ruta por los pueblos más bonitos de Zamora, este es tu punto de partida ideal.

Descubre todo lo que tenemos para ti

¡NO TE PIERDAS
la EXPERIENCIA