Primera cata de vinos: qué esperar y cómo disfrutarla de verdad

La primera vez que alguien entra en nuestra sala de cata suele hacer lo mismo: se sienta, mira las tres copas vacías alineadas sobre la mesa y baja un poco la voz, como si estuviera a punto de hacer un examen. Es normal. Alrededor del vino se ha construido tanto vocabulario que parece que hace falta un título para acercarse a una copa. No hace falta. Tu primera cata de vinos no va de acertar nada, va de prestar atención durante un rato a algo que normalmente bebemos sin pensar. Aquí te contamos qué vas a encontrarte y cómo disfrutarla de verdad.

Cata de vinos guiada en Monte la Reina con las copas servidas sobre la mesa

¿En qué consiste una cata de vinos?

Una cata de vinos es, en el fondo, un análisis sensorial: usar la vista, el olfato y el gusto para entender qué hay en la copa. En enología se hace con método, casi como un laboratorio, porque de esas valoraciones dependen decisiones de bodega: cuándo vendimiar, cuánto tiempo dejar un vino en barrica, qué depósitos mezclar. Un sumiller también cata con rigor, porque su trabajo es recomendar el vino adecuado a cada mesa.

Pero hay otra cata, la que importa aquí: la de quien quiere entender un poco mejor lo que bebe. En una cata para principiantes nadie te va a pedir que identifiques una añada a ciegas. Lo normal es que una persona de la bodega te guíe por varios vinos, te explique de dónde vienen y cómo se han elaborado, y te invite a fijarte en cosas concretas: el color, un aroma, la sensación que deja en la boca.

Si te preguntas en qué consiste una cata de vinos en la práctica, la respuesta es sencilla: mirar, oler, probar y comentar. Con calma y en ese orden.

Tu primera cata: qué ocurre desde que tienes la copa delante

Antes de servir, quien guía la cata suele hablar un poco del vino: la uva, el viñedo, si ha pasado por madera o no. Escúchalo con atención, porque te da pistas de lo que vas a encontrar. Después llega el vino, en poca cantidad, en una copa fina y transparente. Esa poca cantidad es a propósito: deja espacio para moverlo y para que los aromas se concentren.

Las fases de una cata son siempre las mismas, y cada una tiene su momento.

Fase visual de la cata: copa de vino levantada para observar su color

Fase visual: observar el vino

Inclina la copa sobre algo blanco, una servilleta o el mantel, y mira el vino a contraluz. Lo primero es el color: un blanco joven tiende al amarillo pálido con reflejos verdosos; un blanco con barrica, al dorado. En los tintos, los jóvenes muestran tonos violáceos en el borde y, con los años, ese borde vira hacia el teja.

Fíjate también en si está limpio y brillante. Luego dale un par de vueltas suaves a la copa y observa las lágrimas que resbalan por el cristal. Esas lágrimas hablan sobre todo del alcohol y la glicerina del vino, no de su calidad. Es un detalle bonito de mirar, nada más.

Visitante oliendo la copa para reconocer los aromas del vino durante la cata

Fase olfativa: reconocer sus aromas

Aquí es donde la mayoría de la gente se sorprende. Primero huele la copa quieta, sin moverla: llegarán los aromas más ligeros. Después gírala unos segundos para que el vino se oxigene y vuelve a acercar la nariz. Notarás que cambia, que aparece más.

Los aromas del vino se agrupan en familias fáciles de reconocer: fruta (manzana, cítricos, fresa, ciruela), flores, hierbas, especias y, si el vino ha pasado por barrica, tostados, vainilla o frutos secos. Algunos blancos que han reposado sobre sus lías recuerdan incluso a la miga de pan o a la bollería.

No te preocupes si no encuentras palabras. Es lo más normal del mundo en una primera cata. Un truco: en lugar de buscar el aroma exacto, pregúntate a qué te recuerda. «Huele a verano», «huele a la despensa de mi abuela». Eso también es catar.

Fase gustativa: descubrir sabores y sensaciones

Toma un sorbo pequeño y mantenlo unos segundos en la boca, moviéndolo para que llegue a todas partes. Ahora no se trata solo de sabores, sino de sensaciones:

  • Acidez: la frescura que hace salivar, muy presente en los blancos.
  • Taninos: esa sequedad leve en las encías y la lengua, propia de los tintos. En Toro, con la Tinta de Toro, se notan con claridad.
  • Cuerpo: si el vino se siente ligero, como el agua, o denso, más cercano a la leche entera.
  • Persistencia: cuánto tiempo se queda el sabor después de tragar o escupir.

Sí, en las catas se puede escupir, y nadie va a mirarte raro por hacerlo. Suele haber una escupidera en la mesa precisamente para eso, sobre todo si vas a probar varios vinos o tienes que conducir después.

Visitante disfrutando de una cata de vinos para principiantes en Toro, Zamora

Consejos para disfrutar de tu primera cata

Hemos acompañado a mucha gente en su primera vez, y casi todos los consejos se resumen en uno: ven sin presión. Aun así, hay detalles que ayudan.

  • No te perfumes demasiado. Ni colonia intensa ni crema con olor. En una sala de cata compite con el vino, y el vino pierde.
  • No llegues con hambre, pero tampoco recién comido. Un estómago vacío hace que el alcohol suba antes; una comida fuerte deja el paladar cansado. Durante la cata, un trozo de pan sin sal ayuda a limpiar la boca entre vino y vino.
  • Pregunta todo lo que te apetezca. Por qué este vino es más oscuro, qué significa «crianza», cómo se decide cuándo vendimiar. Quien guía la cata está ahí para eso y suele disfrutar de las preguntas.
  • Fíjate en la temperatura. Un mismo vino cambia mucho si está demasiado frío o demasiado caliente. Si te interesa, tenemos una guía sobre la temperatura ideal del vino que te servirá también en casa.
  • Toma notas, aunque sean breves. Las notas de una cata no tienen que ser técnicas: el nombre del vino, lo que más te ha gustado y un par de palabras. Dentro de unos meses te alegrarás de tenerlas.
  • Piensa en la comida. Si un vino te encaja, imagínalo en la mesa. Esa es la puerta al maridaje de vinos, y es una forma muy útil de recordar qué te gusta y por qué.
  • No te compares. Si la persona de al lado encuentra «grosella negra y regaliz» y tú solo «fruta roja», no pasa nada. Las dos respuestas son válidas.

Cuando quieras ir un paso más allá, en nuestro blog tienes una guía sobre cómo catar un vino paso a paso, con más detalle técnico para practicar en casa.

Barricas de roble en la bodega de Monte la Reina, en Toro, donde se hacen las visitas con cata

Tu primera cata, mejor en la bodega

Se puede catar en cualquier sitio, pero hacerlo en el lugar donde nace el vino cambia la experiencia. Bajar a la bodega y notar el frío que sube del suelo, pasar entre las barricas, ver los depósitos donde fermentó lo que luego tienes en la copa. Todo eso hace que el vino deje de ser una etiqueta y se convierta en un lugar.

En Monte la Reina, en Toro (Zamora), la visita Aromas y Esencias está pensada justo para quien empieza: recorremos el viñedo y la bodega, hacemos una introducción a la cata y terminamos probando tres de nuestros vinos con un maridaje. Si te apetece vivir tu primera cata entre viñedos, puedes reservar tu visita con cata en Toro directamente en nuestra web.

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